¡QUE VIVA LA NAVIDAD!

La historia de Navidad contada a los niños

JOSÉ, EL ESPOSO

Cuando el ángel Gabriel visitó a María para darle la noticia de que Dios la había escogido para que fuera la mamá de Jesús, todavía no estaba casada. Apenas estaba comprometida para casarse con su novio, un muchacho también muy bueno, que amaba mucho a Dios y que se llamaba José.

José vivía en Nazaret y trabajaba como carpintero y como albañil. Hacía mesas, bancos, puertas, ventanas, cercas para los corrales de los animales, y colaboraba en la construcción de las casas, que en aquella época eran muy sencillas.

José y María se amaban mucho, y los dos, juntos, amaban mucho a Dios y querían hacer siempre sólo lo que a Dios le gusta, porque es bueno. Dios ocupaba el primer lugar en sus corazones. Por eso cuando María recibió la visita del ángel y el mensaje que Dios le enviaba, no le contó nada a José, esperando que Dios mismo se lo hiciera saber, como a Él le pareciera mejor.

El Evangelio de San Mateo nos cuenta que Dios se comunicó con José por medio de un sueño. Una noche, mientras José dormía, el ángel del Señor se le presentó y le dijo:

“José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer, porque el hijo que ella espera es del Espíritu Santo. Dará a luz un niño y tú le pondrás por nombre Jesús, porque salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1, 20-21)

Cuando José se despertó, muy sorprendido y también un poco asustado, se fue a buscar a María para contarle lo que le había sucedido, y para pedirle que se casaran rápido, porque quería cumplir muy bien el encargo que Dios le había hecho: cuidarla a ella y al niño que iba a nacer, como si fuera su verdadero papá, porque Dios quería conservarlo todo en secreto, al menos por ahora.

María y José hablaron con sus papás, prepararon lo que hacía falta según sus costumbres, y celebraron la boda. Todo Nazaret estaba feliz. Después, se fueron a vivir juntos como todos los esposos, a su casa; una casita pequeña pero muy linda que José había construido con sus propias manos, para regalársela a María, y que quedaba al lado del taller donde él trabajaba todo el día.

 

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